MARCANDO LIMITES
Los que además de dedicarnos a la catequesis nos dedicamos al precioso mundo de la docencia de una asignatura como la Religion , en muchas ocasiones nos encontramos con un dilema: ¿Dónde esta la linea entre la clase de Religión y la catequesis?
Los objetivos son diferentes, es cierto, pero realmente lo fundamental es invariabe: Transmitir el mensaje del Evangelio y el conocer a Jesucristo, su doctrina, sus valores, su mensaje y su vida. Es verdad que la catequesis supone ir un paso más alla: el que esos valores, esas "historias" que aprenden en clase se vuelvan vida en cada uno de ellos, que Jesus sea , verdaderamente alguien con quien se relacionen verdaderamente de tú a tú.
Cada día estoy más convencida de la necesidad absoluta de formar cristianos fuertes. Decía Santa Teresa allá por el cristianismo siglo XXI : " En estos tiempos son menester amigos fuertes de Dios". Supongo que sí viera la situación en la que actualmente vivimos diría no ya que es menester, sino que suponen una verdadera urgencia que los amigos del Señor seamos realmente la columna vertebral que sostenga la sociedad, que, a fuerza de negarse a reconocer su dependencia absoluta del Dios, cada día está más condenada a la muerte por inanición espiritual.
Necesitamos que nuestros niños, nuestros adolescentes, nuestros jóvenes tengan bien hundidas las raíces en Cristo, de modo que ningún viento pueda arrancarles de esa buena tierra de los hijos de Dios.
El reto es difícil. En una sociedad que no tiene una base sólida, en la que todo vale mientras tú te encuentres a gusto con ello,en la que la responsabilidad tanto individual como colectiva ha dejado de existir, en la que no existen más valores que los que cada unos guste de darse a sí mismo....pretendemos (¡menuda pretensión!) formar personas capaces de remar remar contracorriente sin miedo a las olas, seguros en que nada les sucederá si Dios está con ellos; que sólo en el está la roca y la fortaleza, la seguridad absoluta y perenne. Que el " Dios no se muda " y el " Sólo Dios basta" de la Santa abulense no es tan sólo mera poesía sino una verdad capaz de afianzar toda una vida y hacerla plenamente feliz.
Sinceramente, volviendo al tema que trataba al principio creo que es una incoherencia soberana enviar a nuestros niños (y niñas) a clase de religión y luego no enseñarles a vivir aquello que allí aprenden. Y eso se da en más ocasiones de las que nos gustaría contar.
Por lo tanto nos encontramos con muchos, demasiados niños que en el único lugar donde escuchan hablar algo de Dios es en la hora y media semanal de clase de Religión del colegio. De acuerdo con los límites, pero...¿No sería bueno plantear también en la clase cuestiones que habitualmente sólo se llevan a la catequesis? ¿No habría necesidad de exigir un mínimo de coherencia a las familias que eligen esa opción para sus niños?
En fin, lo dicho: "En estos tiempos....Amigos fuertes de Dios."
Los que además de dedicarnos a la catequesis nos dedicamos al precioso mundo de la docencia de una asignatura como la Religion , en muchas ocasiones nos encontramos con un dilema: ¿Dónde esta la linea entre la clase de Religión y la catequesis?
Los objetivos son diferentes, es cierto, pero realmente lo fundamental es invariabe: Transmitir el mensaje del Evangelio y el conocer a Jesucristo, su doctrina, sus valores, su mensaje y su vida. Es verdad que la catequesis supone ir un paso más alla: el que esos valores, esas "historias" que aprenden en clase se vuelvan vida en cada uno de ellos, que Jesus sea , verdaderamente alguien con quien se relacionen verdaderamente de tú a tú.
Cada día estoy más convencida de la necesidad absoluta de formar cristianos fuertes. Decía Santa Teresa allá por el cristianismo siglo XXI : " En estos tiempos son menester amigos fuertes de Dios". Supongo que sí viera la situación en la que actualmente vivimos diría no ya que es menester, sino que suponen una verdadera urgencia que los amigos del Señor seamos realmente la columna vertebral que sostenga la sociedad, que, a fuerza de negarse a reconocer su dependencia absoluta del Dios, cada día está más condenada a la muerte por inanición espiritual.
Necesitamos que nuestros niños, nuestros adolescentes, nuestros jóvenes tengan bien hundidas las raíces en Cristo, de modo que ningún viento pueda arrancarles de esa buena tierra de los hijos de Dios.
El reto es difícil. En una sociedad que no tiene una base sólida, en la que todo vale mientras tú te encuentres a gusto con ello,en la que la responsabilidad tanto individual como colectiva ha dejado de existir, en la que no existen más valores que los que cada unos guste de darse a sí mismo....pretendemos (¡menuda pretensión!) formar personas capaces de remar remar contracorriente sin miedo a las olas, seguros en que nada les sucederá si Dios está con ellos; que sólo en el está la roca y la fortaleza, la seguridad absoluta y perenne. Que el " Dios no se muda " y el " Sólo Dios basta" de la Santa abulense no es tan sólo mera poesía sino una verdad capaz de afianzar toda una vida y hacerla plenamente feliz.
Sinceramente, volviendo al tema que trataba al principio creo que es una incoherencia soberana enviar a nuestros niños (y niñas) a clase de religión y luego no enseñarles a vivir aquello que allí aprenden. Y eso se da en más ocasiones de las que nos gustaría contar.
Por lo tanto nos encontramos con muchos, demasiados niños que en el único lugar donde escuchan hablar algo de Dios es en la hora y media semanal de clase de Religión del colegio. De acuerdo con los límites, pero...¿No sería bueno plantear también en la clase cuestiones que habitualmente sólo se llevan a la catequesis? ¿No habría necesidad de exigir un mínimo de coherencia a las familias que eligen esa opción para sus niños?
En fin, lo dicho: "En estos tiempos....Amigos fuertes de Dios."
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