COMIENZA LA AVENTURA
Bueno. hoy comienza esta aventura, aprovechando el comienzo de un nuevo año y lo que ya ha traído consigo,
Este blog tiene por objeto compartir experiencias vividas por pura Misericordia de Dios en el desarrollo de mi labor como catequista, de lo que va surgiendo dia a dia, de la conciencia que el Señor va suscitando en mi y de lo que Él permite que atestigüe.
Me considero una privilegiada al poder acompañar a niños y jóvenes en su camino de amistad con Cristo, porque así y no de otro modo, entiendo yo el recorrido catequético, del que, por otra parte, creo que todos somos responsables, no sólo aquellos que por una especial vocación aparecemos como los catequistas de la parroquia.
La catequesis es labor de la comunidad entera. La primera e insustituible catequesis se recibe (o debería recibirse) en la familia, con la leche materna, con los primeros balbuceos , con el cariño de los padres. Ellos son los primeros y repito, INSUSTITUIBLES, catequistas de sus hijos.
De nada vale que bauticemos a nuestros hijos si después les vamos a dejar sin alimento espiritual durante 6 o 7 años, hasta que llegue el momento de comenzar la catequesis de la Primera (y a veces la única) Comunión. ¿ Acaso se nos ocurriría dejarlos sin comer, sin vestir, sin cariño ni educación durante ese tiempo? Pero con las cosas de Dios sí se nos ocurre.
Pensamos que los niños no comprenden, que no son capaces, escuchamos la frase "que elijan ellos cuando sean mayores" ¿También les dejamos elegir si quieren ir al colegio, bañarse,comer, aprender a hablar o a leer? y ¿cómo van a elegir algo que ni siquiera conocen que existe?
Y resulta que la Escritura esta llena de referencias a la capacidad de los niños de reconocer a Dios si se les habla de Él, si se les presenta adecuadamente....y ¡cuántas veces los catequistas nos quedamos boquiabiertos ante las preguntas y las respuestas de unos niños ansiosos y sedientos de Dios a pesar de su corta edad!
" De la boca de los niños de pecho has sacado tu alabanza" Los niños no sólo son capaces de descubrir a Dios, de comprender la magnitud de su amor mucho más que los adultos, sino que están abiertos a la acción de la Gracia en sus vidas de un modo que a los adultos ya se nos ha olvidado: sin poner obstáculos.
Dios puede manifestarse en toda su plenitud en ellos, si le dejamos. Ellos, si sabemos sembrar la semilla del Amor inquebrantable de Dios, son capaces de atraer a sus padres al Señor.
San Enrique de Ossó, el patrón de los catequistas españoles,repetía una frase: " Por los niños a la conquista de los hombres". Estaba convencido de que la inocencia de los niños es capaz de romper las corazas de los adultos.
Así pues, demos de comer a los niños el alimento de la Palabra, de la vida de Dios, ayudémosles a crecer en santidad desde la cuna y la sociedad, la familia y el mundo serán de Cristo.
Bueno. hoy comienza esta aventura, aprovechando el comienzo de un nuevo año y lo que ya ha traído consigo,
Este blog tiene por objeto compartir experiencias vividas por pura Misericordia de Dios en el desarrollo de mi labor como catequista, de lo que va surgiendo dia a dia, de la conciencia que el Señor va suscitando en mi y de lo que Él permite que atestigüe.
Me considero una privilegiada al poder acompañar a niños y jóvenes en su camino de amistad con Cristo, porque así y no de otro modo, entiendo yo el recorrido catequético, del que, por otra parte, creo que todos somos responsables, no sólo aquellos que por una especial vocación aparecemos como los catequistas de la parroquia.
La catequesis es labor de la comunidad entera. La primera e insustituible catequesis se recibe (o debería recibirse) en la familia, con la leche materna, con los primeros balbuceos , con el cariño de los padres. Ellos son los primeros y repito, INSUSTITUIBLES, catequistas de sus hijos.
De nada vale que bauticemos a nuestros hijos si después les vamos a dejar sin alimento espiritual durante 6 o 7 años, hasta que llegue el momento de comenzar la catequesis de la Primera (y a veces la única) Comunión. ¿ Acaso se nos ocurriría dejarlos sin comer, sin vestir, sin cariño ni educación durante ese tiempo? Pero con las cosas de Dios sí se nos ocurre.
Pensamos que los niños no comprenden, que no son capaces, escuchamos la frase "que elijan ellos cuando sean mayores" ¿También les dejamos elegir si quieren ir al colegio, bañarse,comer, aprender a hablar o a leer? y ¿cómo van a elegir algo que ni siquiera conocen que existe?
Y resulta que la Escritura esta llena de referencias a la capacidad de los niños de reconocer a Dios si se les habla de Él, si se les presenta adecuadamente....y ¡cuántas veces los catequistas nos quedamos boquiabiertos ante las preguntas y las respuestas de unos niños ansiosos y sedientos de Dios a pesar de su corta edad!
" De la boca de los niños de pecho has sacado tu alabanza" Los niños no sólo son capaces de descubrir a Dios, de comprender la magnitud de su amor mucho más que los adultos, sino que están abiertos a la acción de la Gracia en sus vidas de un modo que a los adultos ya se nos ha olvidado: sin poner obstáculos.
Dios puede manifestarse en toda su plenitud en ellos, si le dejamos. Ellos, si sabemos sembrar la semilla del Amor inquebrantable de Dios, son capaces de atraer a sus padres al Señor.
San Enrique de Ossó, el patrón de los catequistas españoles,repetía una frase: " Por los niños a la conquista de los hombres". Estaba convencido de que la inocencia de los niños es capaz de romper las corazas de los adultos.
Así pues, demos de comer a los niños el alimento de la Palabra, de la vida de Dios, ayudémosles a crecer en santidad desde la cuna y la sociedad, la familia y el mundo serán de Cristo.

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